Menu Right

Top Social Icons

Slider Area 1

Slider Area 2

Slider Area 3

Responsive Full Width Ad

Left Sidebar
Left Sidebar
Featured News
Right Sidebar
Right Sidebar

jueves, 9 de marzo de 2017

El 'yihadi' argentino condenado a cárcel en España no se cree las matanzas de cristianos

Fue el primer ciudadano de origen argentino de la historia imputado en España por integración en una organización terrorista islámica. Según la policía y el juez Ruz, César Rodríguez había sido adoctrinado y estaba perfectamente listo para viajar a Oriente Medio y unirse a ISIS. 


Detención de miembros de la Brigada Al Andalus.
Barcelona | Ferran Barber. En junio de 2014, fue puesto en libertad sin fianza tras su detención junto a otros ocho miembros más de la llamada “Brigada Al Andalus”. Tras celebrarse su juicio, en octubre de 2016, fue condenado a ocho años de cárcel por la Audiencia Nacional, junto al resto de integrantes del grupo del que, según el tribunal, formaba parte. 

Un año antes de que se celebrara su juicio y se le impusiera la condena se defendía de este modo en una entrevista publicada por AK, mientras defendía su inocencia y acusaba al Gobierno español y a las fuerzas de seguridad de levantar castillos en el aire a partir de un puñado de indicios inconsistentes. ¿Qué camino recorrió este hijo de albañiles argentinos desde su llegada a nuestro país como inmigrante hasta su detención por su supuesta integración en una cédula de captación y entrenamiento de yihadistas? 


César Rodríguez.
César Rodríguez nació en 1989 en Santiago del Estero, una población del norte de Argentina de algo más de 250.000 habitantes que tiene a gala ser la ciudad más antigua del país que todavía se halla en pie. El día en que la Prensa española se hacía eco de su detención, varios diarios de su departamento natal se preguntaban sorprendidos qué hacía este inmigrante en compañía del ex recluso de Guantánamo Lahcen Ikassrien y entre la lista de barbudos proporcionada por la policía española. No era la primera vez que se hablaba de la presencia de argentinos en las filas de ISIS. De hecho, el Instituto de Defensa Británico asegura en un informe que al menos veintidós han muerto luchando con los islamistas. 

Pero el caso de Rodríguez era en cierto modo singular. Ni su familia ni él tenían vinculación alguna con el Islam. Menos todavía, raíces musulmanas. Su acercamiento y conversión a la religión de Mahoma se produjo de una forma circunstancial. De ser finalmente condenado, podría hacer frente a una condena de entre seis y doce años de prisión. De momento, sigue trabajando como comercial en Madrid, mientras insiste en que no hay nada que la sociedad española deba temer de él porque desaprueba la violencia. Hace cuatro meses, se hizo donante de médula, para ayudar a una amiga enferma de leucemia.

La entrevista que sigue es la transcripción textual de parte de una conversación de más de dos horas y media con el acusado, mantenida en enero de 2015. A petición propia, muy nervioso, el argentino remitió después un cuestionario para enmendar o completar las afirmaciones que había realizado y que, a su juicio, podían comprometer su proceso judicial. Según decía, temía que alguien organizara algo y le culparan a él "o a cualquiera de los chicos que están libres". Si algo tenía claro Rodríguez es que Al Qaeda podría ser lo que él denomina "un movimiento de disidencia controlada". O lo que es lo mismo, una creación ajena a los musulmanes, concebida para demonizarles y justificar su ulterior represión. 



Pregunta.- Usted llegó hasta España con sus padres…

Respuesta.- Sí, así es. Tengo ahora 25 años y vine a España cuando tenía 13. Ellos regresaron a Argentina hace seis años a causa de la crisis y yo me quedé aquí.

P.- ¿Vivió siempre en la capital española?

R.- No, no… Con mis padres fuimos a Málaga, pero cuando cumplí los 18, me independicé y me fui a Madrid, donde he vivido hasta ahora…

P.- Y allí tuvo usted su primer contacto con el Islam. Porque sus padres de musulmanes tenían muy poquito…

R.- Sí, es cierto. Ellos no tenían nada que ver con el Islam.

P.- Da la sensación de que su conversión tuvo algo que ver con la que ahora es su mujer, una española musulmana de origen marroquí.

R.- No, en absoluto. El proceso que me condujo hasta el Islam no tiene nada que ver con eso. Me había comenzado a interesar en 2006, un año antes de conocerla a ella. Yo tenía una visión de lo que es el mundo musulmán muy contaminada. Ya sabe. Pensaba que es una religión que consiste en maltratar a las mujeres y en convertirte en terrorista y matar a gente. Así que empecé a frecuentar iglesias y mezquitas y a buscar respuestas aquí y allá, por mi cuenta. Me iba a la mezquita de la M30 y machacaba a preguntas a la gente con la que me encontraba… Después, comencé a ver vídeos de El Arribado y terminé de convencerme.

P.- Vídeos sobre iluminatis… y conspiraciones.

R.- Vídeos sobre el nuevo orden mundial y el funcionamiento del sistema.

P.- Así que da usted el paso y se convierte… persuadido de que era la religión que más respondía a sus necesidades espirituales.

R.- Si quiere expresarlo usted así... La cuestión es que yo vivo en Quintana, cerca de la mezquita de la M30, a diez minutos… y comencé a frecuentarla… iba los sábados porque daban una charla. Y bueno, de ese modo, hasta que me convertí, en 2009. No fue un ritual especial ni nada por el estilo. Ser musulmán consiste solamente en aceptar que hay un solo dios, Alá, y que Mahoma es su profeta. Estudié el Corán en castellano porque no sé árabe… Aprendí a rezar… Rezaba en casa y en la mezquita.

P.- ¿Y entró usted con convicción?

R.- Oiga, en el Islam sólo se entra por convicción. Siempre se tiene miedo, así que es preciso estar seguro.

P.- ¿Y quién le guió a usted en todo ese proceso?

R.- Mi maestro vivía en la calle; era uno de esos gorillas que aparcan coches. Y por si quiere saberlo, no está entre los imputados por el juez Ruz.

P.- ¿Es en esa fecha cuando conoce usted al resto de acusados?

R.- ¿Conocer? No sé qué entiende usted por conocer. Si se refiere a haber coincidido con ellos en alguna ocasión y haber cruzado unas palabras, entonces sí que los conocía. Estaban siempre en la cafetería de la mezquita de la M30 y a veces, conversábamos. Eso es todo. Pero la verdad es que con el único con el que de verdad tenía amistad era con uno de los acusados, con Mohamed Bouyajlef.

P.- ¿Y desde cuándo intima usted con Bouyajlef?

R.- Lo que se dice ser amigos de veras, desde 2012. Venía mucho a mi casa y yo iba a la suya.

P.- De hecho, su detención tuvo que ver con su amistad con Bouyajlet y con el viaje que hizo usted a Marruecos, supuestamente para recibir instrucciones del primer lugarteniente de la cédula, Omar el Harchi, quien cambió de nombre y se mudó a Tetuán cuando se apercibió de que estaba siendo vigilado por las fuerzas españolas de seguridad.

R.- Sí, la policía cree que éramos un grupo hermético… y que planeábamos qué sé yo. Tal y como he acreditado ante el juez, yo viajé a Melilla porque la familia de mi mujer es de Nador. Eso fue en agosto de 2013, acababa de nacer mi segunda hija… No había nada de extraño en ese viaje. Después, regresé a España por Tetuán porque mi amigo Mohamed vivía allí y decidí pasar a hacerle una visita. No tengo ni la menor idea de lo que dice la policía sobre secretas reuniones e instrucciones.

P.- ¿Y Mohamed y usted jamás hablaron de enrolarse en ISIS?

R.- No. Teníamos planes en común para crear un negocio de comida rápida. No conozco otro plan suyo.

P.- De modo que no cree que él esté implicado en esto.

R. Supongo que no. No lo sé.

P.- Y usted tampoco.

R. Bueno, me imputan pertenecer a ese grupo… lo llaman Al Andalus. Y me pregunto de dónde se han sacado semejante nombre. Me parece muy fuerte. Al principio, hablaban también de financiación, pero después retiraron esa acusación. Cuando me detuvieron, estaba en casa con mi mujer. Eran las cinco de la mañana. Echaron la puerta abajo tras aporrearla durante cinco minutos y entraron. Yo no tenía ni idea de qué iba aquello. Se metieron, me redujeron… No me resistí. Y he de admitir que no me trataron mal. No puedo decir lo mismo del resto, a quienes les patearon la cabeza.

P.- La policía también cree que usted frecuentaba la finca de Ávila donde se adiestraba a los yihadistas.

R.- Mire, yo estuve en esa finca con mi mujer porque era de los padres de Nabil, otro de los imputados, y nos invitó un hermano. Si por adiestramiento se refiere a organizar una barbacoa y tomar un té, entonces, sí que fui testigo de ello. En fin, estoy agradecido por su hospitalidad y por supuesto, es falso que allí nos entrenáramos.

P.- Pero me acaba usted de decir que apenas tenía relación con el resto de los imputados y ahora resulta que visitó la finca de uno de ellos.

R.- Lo que le he dicho es que no tenía una gran amistad con el resto. Yo fui a esa finca porque me invitó Mohamed. Por otra parte, ¿es que el hecho de que hubiera hablado con ellos me convierte en un terrorista? ¿Significa eso acaso que estuviera planeando algo? Yo condeno totalmente la violencia. Y mucho más si van con el Corán por delante porque, de alguna manera, le están transmitiendo al a gente la idea de que el Islam alienta la violencia.

P.- ¿Y de qué hablaban con Mohamed? A juzgar por lo que dice, usted estaba verdaderamente entusiasmado con su conversión al Islam, así que es de suponer que la religión y la suerte del mundo musulmán llenaba muchas de sus conversaciones…

R. Nos manteníamos al tanto de lo que pasa en Siria y poco más. Llegué incluso a llorar viendo los vídeos de las crueldades cometidas por el régimen de Bacher… Jamás había visto algo tan perverso... Incluso degollaban niños.

P.- ¿Y qué es lo que sentía usted al contemplar esas imágenes?

R.- Me conmovía aquello mucho y sentía angustia. Nos sentíamos como corderos.

P.- Bien es verdad que ciertos grupos islámistas no han sido menos crueles. ¿Hablaban ustedes de ello? ¿Hablaban de la crueldades cometidas por algunos islamistas?

R.- Bueno, si tiras una pelota, es normal que te la devuelvan. Por otro lado… lo de la violencia islamista… ¿cuándo empezó a suceder? Yo creo que fue después de la detención. Lo de cortar cabezas fue posterior a mi detención. Además, no me fio de los medios de comunicación porque yo mismo he vivido la difamación y las mentiras en mis propias carnes. Del Estado Islámico se dijeron muchas cosas que luego resultaron ser falsas. Me cuesta distinguir cuál es la verdad porque los medios responden a los intereses de sus gobiernos. De todos modos, si es cierto que persiguen a otras religiones o minorías étnicas, lo único que puedo decir es que está prohibido por el Islam y nunca tendrá cabida.

P.- De manera que sólo ponían en tela de juicio la violencia ejercida por una de las partes. Sólo hablaban de las crueldades cometidas por el régimen de Bacher Al Assad…

R.- Hablábamos de Siria… y de Burma.

P.- Estoy tratando de entender cómo se sentían ustedes… como musulmanes y como inmigrantes en España. Estoy intentando comprender qué les preocupaba… y cuáles eran sus conversaciones.

R.- Estudiamos la historia de los mongoles, de los almorávides, de los almohades… Veíamos los análisis políticos del Islam Story. Y llegamos a la conclusión de que lo que está pasando en el mundo musulmán desde la caída del imperio otomano no se diferencia mucho de lo sucedido en América.

P.- ¿A qué se refiere?

R.- Hablo de la humillación de los pueblos nativos, del expolio de sus riquezas, de la utilización de gobiernos títeres… Se fueron los rojos y nos dejaron a los morenos. De eso hablábamos.

P.- No hablaban de Afganistán, ni de la violencia ejercida por los taliban contra el resto de musulmanes o del modo en que están perjudicando la imagen de una religión basada en la paz y el amor al prójimo.

R.- Mire… yo no estoy muy seguro de que sean ciertas todas esas matanzas de cristianos y de niños cometidas por radicales musulmanes. Intentan llamar la atención con lo de la yihad sexual, pero no es cierto. Los medios de comunicación occidentales mienten y manipulan. El propio Willy Toledo denunciaba hace unos días que uno de los vídeos de París es un montaje…

P.- Lo que trata de decirme es que no cree que también haya personas que estén cometiendo atrocidades en el nombre del Islam... No tiene ni siquiera claro lo de ISIS.


R.- Lo que digo es que hay cosas que también se fabrican. Puede ser que lo hayan hecho. Yo lo ignoro. Pero se han detectado muchas irregularidades, como en la época del GIA, en Argelia. ¿Recuerda usted aquello? Era el Gobierno quien cometía los atentados, y después culpaban a los islamistas. Y respecto a Estado Islámico... antes de nuestra detención nunca se hablaba de ellos. Puede ser que ahora estén matando a civiles, pero yo lo pongo en duda. Los medios de comunicación están muy polarizados.

P. ¿Y qué opinión le merecía a usted, como musulmán converso, la política en Oriente Medio de algunas potencias occidentales como Estados Unidos?

R.- Su manera de "democratizar" es del todo peculiar. Hay muchos países que tampoco respetan los derechos humanos y en los que no intervienen porque no hay un interés político, económico y social. Han dejado un legado de dictaduras y monarquías que deja mucho que desear.

P.- De manera que justifica usted la violencia en algún supuesto.

R.- En caso de legítima defensa, podría ser. De hecho, se contempla en el derecho penal. El Corán nos enseña solo a responder cuando te agreden pero es mejor si perdonas. Gracias a Dios soy musulmán y creo en la rendición de cuentas. Por mi parte sólo puedo suplicar en favor de los oprimidos.

P.- ¿Qué sentimientos le produce a usted lo sucedido en París la semana pasada?

R.- De entrada, lo de publicar esas viñetas me pareció una falta de respeto. Y respecto a los asesinatos, creo que es una "falsa bandera" y que el atentado lleva la firma de la estrella de 6 puntas y no el sello del Islam. Yo diría que ha sido un autoatentado. Lamento la pérdida de vidas inocentes pero es triste ver cómo utilizan las muertes para causar más persecución. Creo también que es una gran hipocresía utilizar la libertad de expresión para lo que a uno le interesa. Si no está de acuerdo conmigo, pregúnteselo a Facu Diaz y a los revisionistas del holocausto de Francia y Alemania.

P.- ¿Qué es un buen musulmán para usted?

R.- Quien quiere para los demás lo que quiere para sí mismo.

P.- ¿A qué cree usted que se debe la emergencia del islamismo radical?, si es que en verdad cree usted en su existencia, hecho del que ya dudo.

R.- No soy un analista político.

P.- ¿Cree usted que es el resultado de la pobreza y de la frustración del oprimido?

R.- No tengo respuestas para eso, pero no creo que se pueda aglutinar todas las casuísticas en sólo dos opciones. Respecto a mí, yo soy una persona integrada y con una familia. Como le dije, desapruebo por completo la violencia y no proyecto ninguna frustración...

P.- ¿Cree usted que muchos musulmanes de Occidente albergan resquemor hacia los occidentales?

R: Para nada. Ellos son víctimas por partida doble; los medios los estigmatizan y luego son los que sufren la peor parte. Sobre todo, las mujeres que son más fácilmente identificables. Es lamentable ver a una señora con miedo porque pertenece a una minoría rechazada y porque se la culpa de un crimen que no ha cometido.

P.- ¿Qué le atrajo a usted del Islam?

R.- Me atrajo espiritualmente. Me atrajo el Corán, sus ciencias, la vida del Profeta... La lógica y la sencillez se hacen equilibrio en el Islam. Y algo que creo yo que tiene mucho que ver con la hostilidad que suscita: el Islam prohíbe la usura de una manera tajante.

P.- ¿Por qué cree que hay un porcentaje tan elevado de absoluciones entre los imputados por delitos de terrorismo islámico?

R.- Habría que preguntarle a los policías y a los jueces. Hacen un gran escándalo mediático con sus trofeos barbudos y luego la mayoría son absueltos o condenados por otros delitos. Por mi propia experiencia, sé que todo se basa en conjeturas, mucha imaginación y planificación política.

*Información originalmente publicada en Diásporas el 14/01/2015.

© Copyright por Ferran Barber | Diásporas & Público 2015

lunes, 6 de marzo de 2017

Hemos creado un juego para que sufras y mueras como un africano de camino a Europa

Hemos creado un juego para que elijas tu itinerario migratorio y te aventures por África en busca de El Dorado europeo. Ahora sabrás cómo se sienten.
Visualiza el camino seguido por muchos africanos por los polvorientos caminos del sur a través de este reportaje.



Elige tu itinerario migratorio y aventúrate por África en busca de El Dorado europeo.

Barcelona. Ferran Barber. Te llamas Rosemary Johnson, tienes 39 años, y naciste en una cabaña cercana a la bahía de Buchanan, la tercera ciudad del Estado africano de Liberia. Tu padre, un carpintero de la etnia bassa oriundo de Montserrado, fue asesinado por las tropas de Charles Taylor en 1991, cuando trataba de escapar de la ciudad contigo y seis de tus hermanas.

Tenías catorce años cuando los hombres de Prince Johnson mataron al presidente Doe. Ese crimen truculento fue registrado en vídeo y puede verse en Youtube. El propio Johnson aparece bebiendo una Budweiser mientras el último de los presidentes congos -descendientes de los esclavos libertos norteamericanos que fundaron tu país- pedía clemencia a gritos. Le cortaron una oreja, una práctica común durante la guerra civil que entonces dio comienzo.

Recuerdas ver llegar desde el molino de Buchanan a mil viejos y mil niños con las narices y los miembros mutilados. Se comían unos a otros. Antropofagia ritual y canibalismo provocado por el hambre. Nadie va a creerte, pero fuiste tú quien terminó con aquel conflicto. Claro está, tú y las miles de mujeres que durante meses, acudisteis a una lonja de pescado para protestar pacíficamente y pedir que se pusiera fin a aquello.

Todavía hoy te conmueves y rompes a llorar cuando recuerdas a Leymag Gbowee, vuestra líder, pidiendo el fin del horror con aquellas bellas palabras: “En el pasado se nos ha silenciado, pero después de ser asesinadas, violadas, deshumanizadas e infectadas con enfermedades; después de ver a nuestros niños y nuestras familias destruidas, la guerra nos ha enseñado que el futuro depende de decir no a la violencia y sí a la paz”.

Doce años han transcurrido desde que Charles Taylor, el carnicero de Monrovia, se exiliara y Gyude Bryant formara un Gobierno de transición a la democracia. ¡Ja! Democracia. “¿Para qué sirve la libertad cuando una no es dueña del aire que respira?”, te preguntas. No hay un país más pobre en el planeta que Liberia, y si lo hay, no debe ser peor que el tuyo. Has perdido a tu marido y a dos de tus seis hijas en tres años y tu vida, lo que queda de ella, no merece tal nombre.

Durante mucho tiempo, has soñado con viajar a Europa y ahora finalmente vas a hacerlo gracias a tu gente y a los dólares que han logrado reunir. Primos, amigos... tu tío llegó a vender incluso su rebaño. Todos han contribuido. El dinero ya no será un problema cuando llegues a España. Se lo devolverás. Es la costumbre. Allí hay mucho trabajo y estás dispuesta a hacer lo que sea preciso. Tienes primas en Lérida y sabes que les va bien. Tienen coche, marido y un piso con televisión y lavadora. Hoy has llegado a la capital, Monrovia. Llevas 2.500 euros contigo. Quedaste en Kaba Town con alguien que prometió ocuparse de todo.

Has quedado citada con un ghanés en un colmado de Kaba Town. Estás inquieta. Es la primera vez que abandonas Buchanan. Y acabas de leer en el Monrovia News que catorce liberianos fallecieron anteayer en un naufragio cuanto trataban de llegar a Italia desde Libia. El intermediario de la “agencia de viajes” -Yoofi- intenta tranquilizarte recordándote que fue él quien ayudó a tus dos primas a llegar sanas y salvas a España. Tienes dos opciones:

Pulsar sobre OPCIÓN 1 --> Viajar por tierra hasta Saint Luis (Senegal) y hacerte a la mar en una embarcación desde allá hasta las Canarias. El viaje terrestre de Monrovia a San Luis se extiende a lo largo de 1.800 kilómetros. Una vez en Senegal, deberás navegar unos 1.300 kilómetros hasta pisar territorio insular europeo. Lo que hagas allí es cosa tuya.

Pulsar sobre OPCIÓN 2 --> Puedes viajar hasta Agadez, en Níger, a través de Guinea Conakry y Burkina Faso. Una vez allí, Yoofi te pondrá en contacto con otro ghanés que te explicará el modo de proseguir tu viaje. Es una opción mucho más larga, que puede tomarte más tiempo. Pero por otra parte, te inquieta navegar, de modo que no lo tienes claro.

MONROVIA (LIBERIA) – SAN LUIS (SENEGAL) – CANARIAS

Has atravesado a pie, autobús y en taxi colectivo Sierra Leona, Guinea, y Guinea-Bissau y finalmente, llegaste a Saint Luis, en Senegal. Es común que las mujeres paguen su viaje prostituyéndose por el camino. Muchas jamás salen de África y pasan a engrosar los prostíbulos de las ciudades costeras. Otras viajan ya con el compromiso previo de devolver el dinero del trayecto prostituyéndose en España. El grueso de las nigerianas que viven en nuestro país llegaron de ese modo. Pero ese no es tu caso. En cierto modo, eres una privilegiada. También eres una mujer resuelta. Te ha tomado muchos años reunir los medios necesarios para emprender este viaje y ahora has alcanzado Senegal. Llegas de mañana al corazón de la vieja ciudad colonial de Saint Louis y observas el Atlántico desde el puerto mientras aguardas al “passeur” de la patera con el que has quedado citada. El océano está agitado y tú también.

Hasta el año 2006, la mayor parte de la gente continuaba su viaje hasta Mauritania y el Sahara Occidental, y tomaba desde allí una embarcación a las Canarias. Era el trayecto más corto. Tras la llamada “crisis de los cayucos”, el Gobierno español firmó un convenio con Nuakchot y las medidas de vigilancia marítima y portuaria se extremaron. El flujo de africanos que se dirigían hacia Europa no se redujo, pero las rutas se modificaron de acuerdo a las nuevas circunstancias y los viajes por mar se hicieron harto complicados y mucho más largos y peligrosos. Antes, el grueso de la gente salía de lugares como Dajla (Sáhara Occidental) o Nuadibú (Mauritania). A partir de 2006, los punto de partida se situaron mucho más al sur y Saint Louis se convirtió en una de las lanzaderas de inmigrantes más importantes del África occidental.

Un jueves de madrugada te haces a la mar, en un viejo cascarón, junto a otras veinte personas. La mayor parte de tus compañeros son paupérrimos pescadores senegaleses de la ciudad de Saint Louis. El 'billete' te ha costado 1.200 euros. Cuatro días después de tu salida, os quedáis sin agua y sin víveres. Dos de tus acompañantes beben en su desesperación agua del mar. Son los que antes morirán por deshidratación. Os veis obligados a arrojar sus cadáveres por la borda. Esa misma madrugada comienzas a sufrir claros síntomas de hipotermia. Tu embarcación nunca llegará a Canarias. Naufragáis junto a las costas mauritanas. Sólo sobrevivís tú y otra joven. El mar devuelve hasta la costa los cadáveres de tus compañeros y las autoridades del país os conducen de vuelta a Senegal. Ha transcurrido un mes y medio desde que abandonaste tu casa de Buchanan. Ahora la disyuntiva es otra:

Pulsar sobre OPCIÓN 3 --> Puedes regresar hasta Monrovia y poner término al viaje.

Pulsar sobre OPCIÓN 4 --> Puedes viajar hasta Tamanrasset, en el sur de Argelia, a través de Gao (Mali).
DE MONROVIA A AGADEZ (NÍGER) VIA GUINEA-CONACKRY Y BURKINA FASO

Los migrantes africanos aseguran que los mayores problemas a los que tienen que hacer frente a lo largo de las etapas subsaharianas del viaje son la policía y las fuerzas del orden, antes que las mafias. Has viajado en taxi y en viejos autobuses, hacinada entre docenas de migrantes como tú, y te has visto obligada a sobornar a los policías de los dos puestos aduaneros con los que te has topado de camino hacia Níger. En Burkina Faso te intentaron obligar a prostituirte. No comprendías nada. Ni tú hablabas francés ni ellos entendían una palabra de tu inglés roto liberiano. Te escapaste por los pelos. Captar a niños y mujeres como mano de obra esclava es una práctica común en el Sahel. Afortunadamente, conseguiste zafarte gracias a que tenías algún dinero. Lo que no pudiste evitar fue el chantaje de un policía. Más dinero. En la frontera de Níger te golpearon para robarte 500 euros. No hay nada más peligroso que esos paupérrimos y desesperados soldados africanos. Durante la guerra civil, eran más peligrosas las tropas de pacificación del Ecomog que las milicias de los señores de la guerra. Gracias a Dios, ocultaste el resto del dinero en tu vagina. Y finalmente, llegaste hasta Agadez, la ciudad donde confluyen buena parte de las rutas terrestres africanas hacia Europa y desde la que, a su vez, se reparte el flujo humano.

En Agadez has conocido a varios funcionarios italianos. Están colaborando en el país con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Su principal misión es persuadir a los migrantes de que den marcha atrás y regresen a su casa. ¿Cuáles son los incentivos que te ofrecen? Un billete de vuelta a Liberia. Consigues zafarte de ellos y gracias al contacto de Yoozi, te alojan en una vieja casa donde aguardas, junto a otros migrantes como tú, el momento oportuno para partir hacia el norte a través del desierto.

Ahora tienes dos opciones:

Pulsar sobre OPCIÓN 5 --> El primer itinerario pasa por la ciudad de Dirku y conduce hasta el oasis libio de Sabha. Desde ahí puedes llegar a Trípoli y tratar de ganar Europa por mar, a través de Sicilia.

Pulsar sobre OPCIÓN 6 --> El segundo parte también de Agadez y siguiendo una antigua ruta camellera sahariana, conduce a Tamanrasset (sur de Argelia). Tu mejor opción sería ir hasta Melilla.
REGRESAR A MONROVIA DESDE SENEGAL

Tu embarcación naufragó. Te salvaste milagrosamente. Y ahora estás de nuevo en Senegal. Eres atendida en un dispensario médico de una Organización No Gubernamental europea. Durante tu estancia en el centro sanitario, conoces a un funcionario de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que consigue persuadirte de que Europa no es la tierra de provisión con la que habías soñado. Por otra parte, son pocos los que llegan y muchos los que se quedan de camino. A menudo, pagan con su vida la osadía. Eres resuelta, no cabe duda de ello. Pero tu experiencia en el Atlántico ha resultado traumática y finalmente, decides regresar a casa. Echas de menos a los tuyos. Los funcionarios de la OIM te facilitan los medios de transporte necesario para volver a tu tierra. GAME OVER. El juego ha terminado. Al menos, sigues viva. Y eso es más de lo que pueden decir muchos. Claro que todavía estás a tiempo de viajar a Argelia por Gao. Determinación no te falta.
DE SAINT LOUIS A TAMANRASSET POR GAO

Llamas de nuevo a tu contacto liberiano en Monrovia, y le explicas lo sucedido. No vas a volver a echarte a la mar en un cayuco. Una opción sería viajar a Tamanrasset, Argelia, a través de Mali. Existen riesgos, pero estás dispuesta a asumirlos. Por otra parte, tú no eres una analista de política internacional. Nadie te ha informado de qué vas a encontrar en tu camino. Si existen peligros, tú ignoras cuáles son. Lo que tú percibes es una vaga y difusa inquietud a la que no sabes poner nombre y que se traduce en miedo y ansiedad, la misma que llevas sufriendo desde que saliste de tu país. Ni siquiera puedes conciliar el sueño. Primero, logras llegar a Bamako, capital de Mali, en autobús sin graves percances, más allá de lo previsto: policías corruptos, chantajes... y largas y agotadoras jornadas de viaje a través de pistas de tierra.

Las comunicaciones africanas ponen a prueba a cualquiera. A lo largo de tu viaje en autobús por Mali os topáis con quince puestos de control militares y policiales. Miles de personas huyen hacia el norte debido a la inestabilidad política. Ni siquiera lo sabes, pero en Mali y el Sahel operan varios grupos islamistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), Ansar al Din (AaD) y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en el África Occidental (MUYAO). También se han alzado en armas grupos tuareg como el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA). No sólo representan un problema para el Mali sino que también amenazan la estabilidad de otros estados limítrofes como Argelia, Mauritania, Níger o Senegal.

Muchos de los migrantes que te acompañan en tu huida están tratando de escapar de todos esos focos de violencia. Sistemáticamente, cada vez que llegas a un control de carretera, eres extorsionada por soldados o policías, que te piden entre 1.000 y 5000 francos CFA. Al llegar a Gao te roban el equipaje con la ropa. Afortunadamente, has salvado el dinero. Acabas de poner los pies sobre la principal puerta hacia el desierto del noreste de Mali. Muchos subsaharianos como tú tratan de llegar a Europa a través de esta vía. Tu contacto te ofrece la posibilidad de viajar al sur de Argelia en camión por cerca de quinientos dólares.

Mientras aguardar para salir, te alojas en un lugar conocido como el “gueto”. Hay tres barrios como este en la ciudad y todos cuanto se aventuran a viajar a Europa recalan en alguno de ellos. Toda la ciudad de Gao vive del tráfico de migrantes. Se mercadea con las personas como con los barriles de petróleo. También es uno de los principales jalones en las nuevas rutas de la droga que han abierto a través de África los traficantes de cocaína. Gao es el último lugar donde vas a disfrutar de una relativa seguridad, antes de realizar un peligroso viaje a través del Sáhara, el mayor cementerio de las rutas de la migración, en competencia con el mar Mediterráneo.

Pero vas a ser afortunada. El hecho de tener dinero facilitar las cosas. Por cuatrocientos dólares consigues que te lleven en camión hasta Tamanrasset. Veintidós personas fallecieron una semana antes mientras realizaban idéntico trayecto. Un camión del convoy se averió y fueron abandonados a su suerte. Llegar al sur de Argelia os tomará seis días. Ahora tienes dos opciones:

Pulsar sobre OPCIÓN 7 --> Viajar desde Tamanrasset hasta la ciudad marroquí de Ouajda y tratar de llegar a España, vía Marruecos y Melilla.

Pulsar sobre OPCIÓN 8 --> Viajar desde Tamanrasset hasta la ciudad argelina de Ouargla y tratar de alcanzar Europa a través de Trípoli e Italia.
DE AGADEZ A DIRKU Y HASTA EL OASIS LIBIO DE SABHA. DESDE ALLÍ, PUEDES LLEGAR A TRÍPOLI Y GANAR EUROPA POR MAR, A TRAVÉS DE SICILIA

Desde luego, ésta no es tu mejor opción si pretendes ir a España. De hecho, este es el camino más corto para llegar a Europa a través de Sicilia. Claro que la situación en ese país también ofrece ciertas ventajas logísticas. La descomposición del estado libio le permite trabajar con total impunidad a los intermediarios y las mafias de la migración, lo cual es, a todos los efectos, un arma de dos filos.

Entre el lugar donde te encuentras, la ciudad nigerina de Agadez, y Trípoli hay un desierto letal que se cobra casi tantas muertes como el Mediterráneo. Antes de que tu contacto te facilite los medios de viajar en un camión debes aguardar cerca de un mes. Llegado el día convenido, tienes que caminar unos kilómetros hasta el punto pactado donde aguarda el camión que ha de llevaros. Pasas las cuatro primeras jornadas de esta agotadora travesía alimentándote de dátiles y de galletas y sin apenas nada que beber. El conductor le ha añadido gasolina al agua para alterar su sabor y evitar que bebáis mucho. Tres personas mueren de hipotermia transcurrida una semana, durante una de esas gélidas noches desérticas. Otros cuatro han caído enfermos y carecéis de medicinas. Uno de los camiones del convoy en el que viajas se rompe cuando os aproximabais a la frontera libia. Sois abandonados en medio del desierto y os veis obligados a caminar.

A medida que avanzáis, halláis los cadáveres de otros migrantes. Vas a correr el mismo destino. Tu viaje hubiera terminado y con él, tu vida, de haber optado por esta opción. La suerte en estos lares es aleatoria y la línea que separa el éxito del fracaso y la vida de la muerte, está determinada por variables que ninguno de los migrantes pueden controlar. GAME OVER. El juego ha terminado. Aunque quizá quieras saber qué hubiera sucedido si hubieras intentado viajar hacia el norte a través de Tamanrasset.
DE AGADEZ (NÍGER) A TAMANRASSET, EN EL SUR DE ARGELIA, A TRAVÉS DE UNA ANTIGUA RUTA CAMELLERA SUBSAHARIANA

Agadez es, junto a Gao, una de las principales lanzaderas de migrantes del centro de África. O dicho de otra forma, es el gran nodo de comunicaciones a través del que se canaliza el flujo de desposeídos africanos. Alrededor de 75.000 personas tratan de ganar Europa desde esta ciudad de Níger. Casi toda la gente que, al igual que tú, emprendió el camino del exilio desde otros países del entorno, acaba confluyendo en esta urbe cuya economía depende en buena medida del tráfico de seres humanos.

Los gobiernos europeos suelen referirse a todos esos intermediarios como “mafias”, claro que no es así como tú los percibes. Tan cierto es que hay grupos criminales en Agadez y otras ciudades del Níger especializados en la explotación laboral y sexual de los vulnerables inmigrantes, como que muchos de esos supuestos gangster son esencialmente "proveedores de servicios". Es decir, de un lado, hay una legión de desposeídos como tú demandando unos servicios de transporte “irregulares” y de otro, otra legión de gente casi igual de desposeída prestando esos servicios y buscándose la vida. Ni siquiera están mal considerados socialmente entre los migrantes.

Por otra parte, muchas de las muertes que se ha cobrado el desierto por el que estás a punto de aventurarte son el directo resultado de la presión militar y policial a las que se somete a los migrantes. Cuanto más difícil os lo ponen, más peligrosas son las rutas por las que tenéis que transitar y más dispuestos se hallan a dejaros en la estacada la gente que os transporta. Se estima en unos treinta el número de “capos” de las pequeñas organizaciones de Agadez que fletan los camiones para llegar al sur de Argelia. Has conocido a muchas chicas que llevan meses atrapadas en la ciudad, tratando de reunir el dinero que cuestan los pasajes. Trabajan como prostitutas, y viven hacinadas en una de esas viejas casas de adobe de los suburbios de Agadez.

Finalmente, pagas 200 dólares a un “pasante” y dejas atrás Níger junto a otros cuarenta migrantes como tú, en una vieja pick-up con las suspensiones reventadas. Estás a punto de hacer la más complicada de las etapas de las que consta tu viaje: el desierto del Teneré. Muchos mueren de hambre, deshidratación o de hipotermia. Gracias a Dios, tú si vas a conseguirlo. Cerca de novecientos kilómetros te separan de Tamanrasset, en el sur de Argelia. Salvaréis esa distancia en cinco días. Una tarde de domingo cruzas la frontera argelina y ya de anochecida, llegas a esa ciudad árabe. Ahora tienes dos opciones:

Pulsar sobre OPCIÓN 7 --> Viajar desde Tamanrasset hasta la ciudad marroquí de Ouajda y tratar de llegar a España, a través de Marruecos y Melilla.

Pulsar sobre OPCIÓN 8 --> Viajar desde Tamanrasset hasta la ciudad argelina de Ouargla y tratar de alcanzar Europa a través de Trípoli e Italia.


VIAJAR DESDE TAMANRASSET HASTA LA CIUDAD ARGELINA DE OUAJDA Y TRATAR DE LLEGAR A ESPAÑA, A TRAVÉS DE MARRUECOS Y MELILLA

Tamanrasset es una ciudad del sur de Argelia de cerca de 100.000 habitantes. Es uno de los jalones principales en la ruta que comunica con el Níger, de ahí que la mayor parte de los migrantes que se dirigen hacia el norte la atraviesen. Miles de camiones y pequeñas furgonetas descienden o ascienden desde África a través de esta ruta. La mercancía que portan muchos de ellos son humanos como tú. Pueden pasar meses o años, hasta que algunos reúnen el dinero necesario para continuar con su viaje.

No es fácil ser un migrante en tránsito en esta ciudad argelina. La mayoría de ellos se hacinan en los peores guetos, de acuerdo a su cultura o su nacionalidad. Los menos integrados son los anglófonos como tú, procedentes de países como Nigeria, Ghana o Liberia. Sobreviven dedicándose a la prostitución o buscándose la vida en trabajos ocasionales y mal pagados, a menudo a cambio de un techo y la comida. Naturalmente, no faltan desaprensivos dispuestos a sacar partido de la desesperación de esta legión de excluidos, que han emprendido el camino de la diáspora.

Tras pasar una semana en un hostal de las afueras, has decidido que vas a viajar hasta Marruecos. Alguien te propone arreglarte el viaje por algo más de 200 euros. Hacia allá partes un martes, a través de las ciudades argelina de In Salah y El Meniah. Después de dos días de viaje, logras llegar a Orán. El problema es ahora lograr pasar hasta Marruecos. Veintisiete kilómetros separan Mghnia de Oujda, ya al otro lado. No hay indicativo alguno, así que caminas y caminas por aquella tierra de nadie. Estabas ya a punto de llegar a la ciudad de Oujdah. Pero tus problemas no han hecho sino comenzar.

Primero, dos agentes de policía marroquí te obligan a pagarles 300 euros para franquearte el paso. Te niegas y acabas recibiendo una paliza. No sólo te han robado el dinero que conservabas. Eres deportada a Argelia y abandonada en tierra de nadie, en algún lugar cercano a la frontera que ya cruzaste el día anterior. Vuelta a empezar. Te acompañan menores, viejos, gente enferma... Al igual que otros muchos, volverás a Oujda caminando por la noche y tras zafarte -esta vez sí- de la policía, buscarás refugio entre los tuyos en las proximidades de la universidad. Al igual que ocurre en Tamanrasset, los migrantes tienden a agruparse en función de su origen. Allá aguardan a veces durante meses el momento propicio para regresar al norte y tratar de saltar la valla desde Melilla.

Tampoco tú tienes otra opción. Has perdido tu dinero y estás enferma, desnutrida, agotada... Te gustaría hablar con tu familia, sentir cerca a los tuyos. Durante cuatro meses, te alimentarás de tomates y de las patas y las cabezas de pollo que encuentras en los contenedores de basura. Cinco meses después, de tu llegada a Marruecos, mueres tratando de saltar la valla. Game Over. El juego ha terminado.


VIAJAR HASTA LA CIUDAD ARGELINA DE OUARGLA Y TRATAR DE ALCANZAR ESPAÑA A TRAVÉS DE MARRUECOS Y MELILLA

Tamanrasset es la principal ciudad del sur de Argelia que uno encuentra en su camino hacia África, o en el de retorno. Cientos de camiones la atraviesan cada día en ambos sentidos. Al igual que Agadez, es un gran cruce de caminos en el que confluyen quienes, como tú, llegan desde el sur, y quienes llegan de Etiopía,Eritrea o el Sudán. Tu primera opción era pagar por un pasaje en un camión hasta el norte del país.

La idea era cruzar a Marruecos a través de la frontera de Oujda. Allí tendrías dos opciones, intentar saltar las vallas de Ceuta o de Melilla o dirigirte al Gurugú y buscar el modo de cruzar el Estrecho por el mar. Uno de los compatriotas que viven en los guetos de la ciudad argelina donde has recalado te aconseja, sin embargo, que lo intentes a través de Libia. Él mismo tuvo que ser atendido en Nador de las heridas que sufrió cuando trataba de llegar al enclave español. No hay duda alguna. Cruzar la valla es peligroso y podría tomarte meses o años el lograrlo.

Por si fuera poco, al igual que Marruecos, las autoridades argelinas han suscrito acuerdos con la UE que les obligan a rezorfar sus fronteras o, si se quiere de otro modo, a perseguir a los migrantes como tú. Sueles zafarte de la policía porque cada vez que te localiza algún agente salta como por resorte y te acosa y presiona hasta que le entregas algo de dinero. “¿Mafias? No hay peores mafias que todos estos policías”, te dices. Algunos lo sabían antes de llegar y compraron pasaportes falsos en Mali.

Finalmente, un nigerino se ofrece a arreglarte el viaje hasta Trípoli a cambio de 300 euros. Esa es tu última opción, tu último cartucho. Hubiera sido mucho más sencillo para ti si hubieras tomado el camino que conduce directamente desde Agadez, en Níger, hasta el oasis libio de Sebha, ¿pero qué sabes tú de geografía? En primer lugar, te diriges a Ouargla, un centro de tránsito situado en el sur de Argelia. Una semana permaneces en un hangar que han habilitado las autoridades para cobijar a los migrantes. Después partes en camión a Trípoli. El mismo tipo que te lleva hasta la capital de Libia se ofrece a conseguirte un pasaje a Lampedusa. “Tienes que esperar”, te dice. Y te deja en las manos de un puñado de milicianos.


Vas a acabar arrojada como a un perro en una jaula del antiguo zoo de Trípoli. Estás enferma, desnutrida... Esa noche volverán a violarte y a robarte los euros que aún guardabas y con los que confíabas en poder comprar un pasaje para viajar por mar a Malta o Lampedusa. Tu periplo ha terminado de momento. Game Over. Puede que pasen meses o años hasta que consigas encontrar el modo de pisar Europa. Quizá no lo consigas nunca. O acaso sí.

Originalmente aparecido en Público el 8 de mayo de 2015

Copyright por Ferran Barber & Público


lunes, 27 de febrero de 2017

Pintaron un gran cerdo para dar a conocer su pueblo

Comenzaban ya a sentirse las primeras dentelladas de la crisis financiera cuando los habitantes de una pequeña comarca catalano-aragonesa se propusieron plantar cara a las dificultades dando a conocer su tierra.

Pintando un cerdo, para poner su pueblo en el mapa.



















Madrid. Redacción. Poner la Alta Ribagorza en el mapa era más que un capricho, dado que esta pequeña porción del Pirineo vive casi en exclusiva hoy de la ganadería y el turismo.

Lo que sucedió después es una historia singular. En lugar de echar mano de las clásicas fórmulas promocionales y de las postales estereotipadas de prados, vacas y viejas iglesias medievales, se sacaron de la manga una campaña que consistía en “retratarse” mediante intervenciones artísticas, poesía contemporánea, electro-pop e incluso cómics.

Hay quien desnuda al cuerpo de bomberos para hacer un calendario promocional o quien convence a sus ancianos para que improvisen una coreografía de claqué en un vagón de metro. Ellos fueron más allá y durante más de un año (2011 y 2012), organizaron recitales poéticos inspirados por los “poetry-slams”, decoraron con poemas, grafitis, tags y stencyls los pueblos de la comarca y, finalmente, llevaron a cabo una gran pintura colectiva en la localidad de Pont de Suert (Lleida). Importaba mucho menos la calidad artística de la intervención que las sinergias y el diálogo que surgió a raíz de esta iniciativa comunitaria.

La iniciativa era también un corte de mangas al individualismo y la cultura del pelotazo

Al decir de Joan Perelada, uno de los mentores del proyecto, la moraleja y los valores que sustentaban conceptualmente este proyecto de orientación social estaban claros: frente a las dificultades, trabajo en equipo. De alguna forma, toda la iniciativa era también un corte de mangas al individualismo, la cultura del pelotazo y ciertos perniciosos valores sociales, muy populares antes de la recesión. Por contra, es un alegato en favor de la creatividad, la belleza y el arte.

La historia tuvo finalmente un final feliz. Las iniciativas de estos ribagorzanos cayeron en gracia y más de doscientos medios de comunicación se hicieron eco de "su gesta". Esta película bilingüe de 52 minutos (catalán y castellano) documentó todo el proceso de creación del grupo, así como el proyecto en sí mismo y la ejecución final del mural: un gran cerdo y varias ovejitas, junto a humanos en movimiento. El equipo de artistas amateur finalmente constituido constaba de una docena de mujeres y hombres; de todas las edades; profesionales liberales y trabajadores manuales, de uno y otro lado del Noguera Ribagorzana, el río que limita las Comunidades autónomas de Aragón y Catalunya. El trabajo fue financiado por el Ministerio de Agricultura a través de la Asociación para el Desarrollo de la Ribagorza Románica.

El documental fue dirigido por el periodista Ferran Barber. Compusieron la banda sonora principal Pablo Crespo y Marieta Vázquez (Líneas Albies). El trabajo artístico fue coordinado por Ana Iglesias. En paralelo, y durante todo el proceso de producción del documental, se realizaron varios recitales poéticos en los que tomaron parte, entre otros, Marçal Font y Cysko Muñoz. Asimismo, las calles y elementos arquitectónicos del pueblo de Boí fueron decorados con copias en vinilo de poemas escritos por Pablo Casares, Karmelo Iribarren, Diego Vasallo, Francisco Javier Irazoki, Camilo de Ory, Carmen Beltrán, José Naveiras, Harkaitz Cano, Israel Padilla, Maribel Sánchez y el ya citado Marçal Font.




*Originalmente publicado en Público en diciembre de 2013

domingo, 26 de febrero de 2017

La vuelta del anarquismo

Protesta del sindicato anarquista CGT.
















Opinión | Nieves y Miro Fuenzalida. La aceptación general de la edad de la pospolítica, la del consenso neoliberal compartido por parlamentarios de izquierda y derecha, la del olvido de la idea de emancipación, ha sido interrumpida por la apertura de dos frentes diferentes. Por un lado, el desencadenamiento de las nuevas fuerzas reaccionarias del fundamentalismo religioso, la extrema derecha y la reafirmación del Estado autoritario bajo el pretexto de la seguridad. Y, por el otro, la revitalización de movimientos políticos que, por falta de mayor precisión, podríamos llamar “izquierda radical”, compuesta de identidades heterogéneas, no subordinadas a la subjetividad universal del proletariado y que se movilizan alrededor de problemas y preocupaciones universales… el curso de la globalización capitalista y el estado permanente de guerra a través de la cual esta se articula.

La actitud antiautoritaria, antipartidista y antiinstitucionalista que caracteriza a esta izquierda contiene una clara referencia a la tradición anarquista que vuelve a resonar en las luchas políticas de hoy. El Estado continúa siendo uno de los problemas más consistentes de la política radical. Las revoluciones del siglo XX prometieron su desaparición. Lo que entregaron, en cambio, fue su expansión, fortalecimiento y perpetuación. Bakunin alerto a los trabajadores revolucionarios del peligro de no desmantelar el Estado. Si no se hace, se terminará con la emergencia de una clase burocrática de tecnócratas que dominará al trabajador y al campesino. El colapso de la guerra fría ha permitido confrontar nuevamente el problema específico del lugar del poder. La democracia capitalista y el sistema comunista sirvieron de mascaras ideológicas al Estado. La ficción de ayer ha dado paso hoy día al desvelamiento del verdadero rostro de la soberanía, del poder desnudo que ya no trata de justificarse legal o normativamente, del poder que opera, en mayor o menor medida, con total impunidad con la excusa de garantizar nuestra seguridad para defendernos de un estado permanente de inseguridad autocreado por el mismo Estado. La garantía de seguridad es el último estándar de la legitimidad de la política estatal actual.

De lo que aquí se trata es de cuestionar la idea de que el Estado esta basado en el orden legal. La critica a esta ficción legal ya la encontramos en el anarquismo clásico. Bakunin y Kropopkin se negaron a ser engañados por los teoricos del contrato social (Hobbes y Locke) que pensaron la soberanía basada en el consentimiento racional y el deseo de escapar al estado natural… Si en el estado natural la gente vivía una existencia salvaje, carente de racionalidad y sociabilidad… ¿cómo, entonces, este acto de consentimiento tuvo lugar? El contrato social es solo la mascara de la ilegitimidad del Estado. La soberanía, en realidad, fue impuesta violentamente en el pueblo, más que surgir a través del consentimiento racional. El Estado siempre es el mismo. Su principio estructural es siempre la dominación y la violencia, no importa qué forma tome (Estado Monárquico, Parlamentario o Proletario) La violencia soberana yace permanentemente debajo de la superficie. Según Bakunin, el despotismo reside, no tanto en la forma del Estado, sino en el principio mismo del Estado y el poder político.

Para la izquierda radical la participación en el juego formal democrático lleva a la afirmación del Estado y a la postergación indefinida de la Democracia real. El camino que queda para el pueblo es el de generar sus propios modos de política no institucionalizada, no prescritas por el Estado. No significa el abandono del concepto de democracia como tal, sino, la invención de nuevas formas de democracia radical y de igualdad diferentes a las estatales. Una política radical no debería tener por objeto la toma del control del Estado. El Estado moderno posee un superpoder excesivo para un asalto frontal. Una democracia real, diferente a una puramente formal, solo puede surgir a partir de la creación de espacios que estén mas allá del alcance del Estado con el fin de limitar su poder y evitar la trampa en que cayeron los movimientos revolucionarios del pasado que trasformaron al partido revolucionario vanguardista en un poder autoritario centralizado y reproductor del poder despótico del Estado… Retornando a posiciones anarquistas clásicas se niega a reducir la lucha de los trabajadores solo a la lucha proletaria en contra del capitalismo y enfatiza la heterogeneidad de los antagonismos y subjetividades subalternas y su carácter primariamente antiautoritario.

Bakunin prefería hablar de masas en lugar de clases para caracterizar esta heterogeneidad. El deseo de evitar el estatismo, autoritarianismo, esencialismo clasista y economicismo es el referente anárquico escondido en los teoricos de la izquierda radical. La contribución central del anarquismo fue su compromiso con los ideales de libertad e igualdad. Pero, su innovación mas importante la encontramos en la teorizacion del poder político del Estado como un campo autónomo de relaciones de poder y un sitio especifico de luchas políticas que es distinto, y no determinado, por la economía capitalista o las relaciones de clase. El Estado es visto como una maquina abstracta de dominación que se perpetua a sí misma con su propia lógica y racionalidad. Al romper la unión estructural absoluta que el marxismo había establecido entre política y economía, el anarquismo ejecutó una operación teórica vital que prefigura la teorizacion de la democracia radical. Pero, con una diferencia.

La innovación teorética del anarquismo estuvo limitada por un marco humanista y positivista que todavía se refleja en algunos anarquistas contemporáneos (Chomsky, Bookchin, Zerzan). La noción central es la idea de que hay en acción una lógica racional en la sociedad y la historia y que solo es inteligible a través de la ciencia (para Bakunin hay una ley natural “inmutable” que forma la base del desarrollo humano y social). Pero, para la democracia radical siguiendo las implicaciones del postestructuralismo, estas condiciones epistemológicas ya no son sostenibles. En lugar de ver a los objetos sociales como racionalmente discernibles, los ven como construidos discursivamente.

La ciencia no nos puede revelar la verdad racional del campo sociopolítico porque no contiene una verdad objetiva detrás de las diferentes representaciones discursivas. La sociedad se constituye, más bien, a través de estas representaciones. No hay una lógica histórica o social inmanente. La política es una empresa contingente que, de una u otra forma, es impredictible. Esta no es una política nihilista, sin embargo, porque esta informada por los ideales clásicos de la emancipación (antiautoritarismo, libertad, igualdad, antioscurantismo, resistencia a la dominación política) y por el uso de las capacidades criticas del modernismo en contra de sí mismo con el fin de adquirir autonomía social, libertad y reflexión critica en el momento en que el nuevo conservatismo, el fundamentalismo y el autoritarianismo cuestionan los derechos humanos, la razón y la libertad individual.

El desafío que se le presenta a una política postanarquista, si pretende transformarse en una nueva alternativa política real, es el de repensar la soberanía y la universalidad. Si quiere ir más allá del atomismo de la política de la identidad tendrá que comprometerse con algún tipo de referente que tenga alguna dimensión universal. Es solo alrededor de nuevas formas de universalidad que los grupos heterogéneos y las subjetividades marginalizadas y explotadas por el Estado Global capitalista podrán movilizarse… ¿que es lo que constituiría una igualdad universal, un nuevo entendimiento de los derechos o un nuevo cosmopolitismo con instituciones legales globalizadas y mecanismos democráticos? La globalización actual es un proceso de privatización, individualización y erosión de los espacios públicos que son, justamente, los que hacen posible el discurso político. Pero, también, provee la apertura a nuevas posibilidades para una política con dimensión universal. La gran cuestión es… ¿quién la define, quién la controla y qué mecanismos democráticos van a constituir la lucha política?… En un tiempo de transición política e ideológica, cuando nuevos movimientos e identidades emergen y nuevos sitios se abren, el anarquismo (a la sombra del marxismo) pareciera reaparecer como el referente oculto de una política radical del futuro.

Originalmente publicado el 23 de febrero de 2017 en surysur.net

sábado, 25 de febrero de 2017

Ana Pérez Cañamares: 'La disidencia poética le ha robado la poesia a las élites'

La poeta Ana Pérez Cañamares redibuja la concepción del género poético que ahora toca tierra más que nunca, influenciado por el 15M: "Le hemos arrebatado la lírica a las élites para llevarla hasta la gente".
Poesía en las calles





















Madrid | Ferran Barber. La canaria Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968) es una de las voces más influyentes de esa nueva generación de poetas españoles que ha puesto patas arriba la poesía para arremeter contra el sistema y la indolencia de quienes lo toleran adocenadamente. A diferencia de los poetas sociales del pasado siglo, las creadoras como Pérez Cañamares ya no desean apropiarse de la voz del pueblo ni proyectar una empatía displicente sobre el sufrimiento de los parias, porque ellas mismas son los parias.
Ana Pérez Cañamares.
Esta nueva poesía en la que se alinea Cañamares se ha modificado en un doble frente. De una parte, se han vuelto a utilizar los versos con una finalidad política. Y de otra, se han buscado nuevos canales de difusión de los poemas que ayuden a acercarlos a la gente. Hoy los versos salen al encuentro de sus lectores u oyentes en el intento de inquietarlos y, sobre todo, de obligarlos a reaccionar y producir respuestas útiles. Lo que está en entredicho es el sistema.

-Se diría, Ana, que si algo parece caracterizar a esta nueva poesía crítica es su orientación libertaria...

-En efecto. Le debe mucho a la atmósfera de la crisis y a cuánto hemos aprendido con el 15-M. Es un momento de volver a repensarse las cosas, de reflexionar acerca de las mentiras oficiales, no sólo en las asambleas, sino en el propio espacio del poema. Y en tal sentido, no cabe duda de que el fenómeno tiene una orientación muy libertaria...

-¿Son ustedes la voz de una revolución traicionada?

-Yo no diría tanto. El 15-M nos ha legado una asamblea permanente en la cabeza. Es cierto que muchos nos hemos llenado de esperanza con esa salida institucional que se articuló en torno a un partido, pero los motivos son comprensibles. Se produjo una especie de cansancio de la calle. Se llegó a un punto en que la gente tenía la percepción de que no se avanzaba y de que nos habían dejado de escuchar, y la salida dentro del sistema [Podemos] fue la respuesta a esa frustración, antes que una traición.

-Se diría que la transformación de la poesía se ha producido por partida doble. De un lado, se ha producido un cambio en el discurso, que ahora ha basculado nuevamente hacia lo político, pero desde la subjetividad. Y por otro, se ha modificado el continente. Se ha renunciado en parte al libro y al papel y se han investigado nuevos modos de transmitir la poesía. Hasta el punto de que, a veces, el continente es el mensaje.

-Sí, estoy completamente de acuerdo. Lo que ha cambiado sólo no es la orientación temática del poema y su giro hacia la crítica. Se han creado igualmente nuevas maneras de acercarla a la gente que poseen en sí mismas una dimensión política. Ni yo misma me hubiera imaginado hace unos años recitando mis versos al término de una asamblea o una manifestación. Por así decirlo, le hemos arrebatado la lírica a las élites para llevarla hasta la gente. Ahora concebimos la poesía como una conversación. Por un lado, nosotros le hacemos llegar nuestros poemas al público. Y por otro, los oyentes o lectores nos devuelven unas impresiones que a su vez nos retroalimentan. No sólo se han roto los límites de la poesía. También se han difuminado las fronteras de lo político. Enrique Falcón me decía hace poco que lo que cabe definir como político no son los temas, sino los puntos de vista con los que estos se trabajan. A mi esa visión me interesa mucho. Por otro lado, estoy obsesionada con encontrarle utilidad a la poesía. No quiero resignarme a que no sirva para nada. Me gusta que se apropien de mis versos, incluso cuando ni siquiera me mencionan.

-¿De verdad la poesía está recuperando la calle?

-Estoy convencida de que así es. Sigue siendo minoritaria, claro, pero estamos conquistando nuevos espacios. A lo largo de los diez años que llevo dedicándome a esto, han empezado a llamarme para recitar desde lugares que antes hubieran sido impensables como bibliotecas o institutos.

-A los poetas de la experiencia y a todos los que cortejaron y cortejan el “realismo sucio” hay que agradecerles que contribuyeran, de algún modo, a desacralizar la poesía y a darle una patina de coloquialismo que la acercó a la gente. Bukowski conoce a Bertold Bretch...
-Para mí ha sido más determinante la lectura de los poetas de la poesía nórdica, los polacos, los norteamericanos, que siempre han incluido en sus poemas temas políticos de forma natural, mezclados con su propia vida. Me refiero, por ejemplo, a la guerra, Vietnam, la precariedad, los estragos del capitalismo, la discusión ideológica, la represión... Por otro lado, no soy una ensayista ni poseo los conocimientos necesarios para valorar la contribución a la poesía crítica de los poetas de la experiencia, pero una cosa es cierta: hemos empezado a comprender que parte de nuestro trabajo consiste en desmitificar nuestra labor y no constituirnos en una casta.

-Se refiere usted a apearse de la torre de marfil...

-Sí, exacto. Ahora, como los poetas de la experiencia, trabajamos desde lo subjetivo, pero a diferencia de muchos de ellos, conectándolo a cuanto nos rodea. Yo no enfoco el componente crítico de mis poemas de manera intelectual. Aspiro a formularla desde, precisamente, los efectos en el día a día. O como bien dice Alberto García-Teresa, yo planteo más bien una resistencia desde los afectos. Me interesa tanto la crítica como la propuesta de otras formas de vivir. Es decir, no se trata sólo de atacar sino también de poner el acento sobre qué hay que salvaguardar.

-Hay que decir que son ustedes mucho menos pretenciosos que los poetas sociales de los cincuenta. Han abandonado, por ejemplo, los presentes mayestáticos, y la voluntad de erigirse en la voz del pueblo. Son mucho menos petulantes.

-Supongo que sí. A mí me daría mucho pudor hablar en el nombre de nadie. Bastante les roban ya como para apoderarnos también de su voz. Claro está, tampoco se trata únicamente de quedarnos en lo meramente anecdótico y sentimental. Hablamos de nosotros, pero mirando hacia afuera, sintiéndonos como uno más. Quizá tengamos ciertas habilidades para describir lo que sucede de la que carecen otras personas, pero eso no nos hace mejores ni diferentes.

-Ustedes son ellos, la gente. Y esa es posiblemente una de las diferencias principales con la poesía social precedente.

-Habría que ver caso por caso, porque hay poemas de Blas de Otero o de Celaya que me ponen los pelos de punta. Pero así, considerados en conjunto, la diferencia es que nosotros estamos a pie de calle.

-¿Alberga usted algún prejuicio en relación a esta nueva generación de poetas nacida “just for show”? Me refiero a la poesía concebida desde el principio para ser recitada en un slam... o incluso el hip-hop.

-Yo tengo un gran respeto por todas las formas de poesía, y ello incluye los poemas concebidos para el escenario. En la música, por ejemplo, estamos acostumbrados a convivir con mil tendencias, pero eso no ha sucedido todavía en la poesía. Lo que yo creo es que hay espacio para todos.

-¿Y qué me dice de los ambientes académicos? ¿Tienen ellos prejuicios con ustedes?

-Sí, así es. Y deberíamos denunciarlo más porque se trata de círculos muy cerrados y muy intransigentes, que nos niegan el acceso. Eso puede percibirse claramente en el modo en que se niegan a franquearnos el paso a ciertas editoriales o ciertos ámbitos institucionales. En lugar de amor por la poesía, lo que se detecta es el deseo de preservar el cachito de pedestal que han conseguido. Las universidades, por ejemplo, son cotos cerrados a nuestras propuestas.

-Cuando menos, deberían agradecerles que hayan acercado la poesía a la gente.

-Sí, nuestra poesía habla de la vida de la gente común porque la escriben poetas que tienen hipotecas, viven en precario o están en paro... En tal sentido, ayuda a resistir y da ideas de cómo hacerlo. Por el contrario, toda esa poesía más académica a menudo se mantiene alejada de la gente y sigue transmitiendo la idea de que la poesía es una cosa inútil, que no habla de los problemas reales. Como tú bien decías, perciben que está hecha desde la torre de marfil. Y eso es lo que me jode, que se la condena a la marginalidad. Y aunque es un mundo muy vivo, sigue llegando a pocos.


* Información originalmente publicada por Diario Público el 07/10/2016

Copyright por Ferran Barber & Público 2016

La poesía libertaria se ha escapado de los libros para patear el sistema

Una nueva generación de poetas españoles ha puesto patas arriba la poesía en el intento de menoscabar la cultura social de nuestro tiempo y las democracias parlamentarias que le dan fuelle.
Banksy. Cero por ciento de interés en la gente.





Madrid | Ferran Barber
Antes que el resultado de una estrategia organizada, el “asalto poético” al sistema procede de un movimiento heterogéneo y espontáneo que ha surgido en respuesta a la (mala) situación del país. Unas jornadas celebradas en La Casa Invisible de Málaga en octubre el pasado año trataban de arrojar alguna luz acerca de las posibles alianzas que podrían establecerse entre esta legión de creadores al servicio de lo público y los movimientos sociales. El nombre del encuentro dejaba perfectamente claro cuáles eran los móviles que alientan a sus organizadores: “la poesía y la lucha por una voz común”. ¿Quiénes son estos poetas críticos que se han propuesto utilizar sus creaciones para abrir alguna brecha en el sistema?

Cysko Muñoz.
Cysko Muñoz.
Tontos útiles
En algunos casos, aunque no siempre, estos nuevos poetas son la voz de quienes piensan que se ha traicionado el espíritu horizontal de inspiración anarquista que caracterizó en sus inicios al 15-M. En el discurso de algunos autores como el profesor universitario Felipe Zapico (León, 1960) queda sobradamente acreditado lo que piensan de las componendas y las concesiones: “Siempre señalando a tanto / tonto útil / sin darme cuenta de que yo también lo era”, escribió Zapico, en clara alusión al “decepcionante rumbo” que tomó el 15-M, paradigma de la “revolución traicionada”. “Lo he sido [...] cada vez que he recorrido / las calles gritando / sí se puede / no nos representan / no hay pan para tanto chorizo / o cualquiera de aquellos eslóganes / que creí espontáneos / arrebatadores / pero estaban diseñados con la máquina / de consignas / al igual que cuando repartían / rotuladores / para escribir / la revolución no será televisada / mientras redactaban los guiones de las /tertulias, los programas, las entrevistas”.



Estos nuevos poetas son la voz de quienes piensan que se ha traicionado el espíritu horizontal de inspiración anarquista que caracterizó en sus inicios al 15-M

Esta nueva poesía se ha modificado por partida doble. La primera transformación —la más obvia— tiene que ver con el contenido de los versos, ahora abiertamente políticos, cuando no panfletarios. El segundo y menos previsible de los cambios ha consistido en la búsqueda de soportes y canales de difusión no tradicionales. Se ha reemplazado la palabra escrita y el papel impreso por los recitales o los muros y hoy los versos salen al paso de la gente, mucho más para inquietarla y sacarla a patadas de su zona de indolencia y de confort que para complacerla con pildorazos de belleza lírica o ejercicios florales. El poeta catalán Cysko Muñoz se sirve, por ejemplo, de pizarras para divulgar algunos poemas. Los versos son posteriormente distribuidos en las redes mediante fotografías de sus acciones poéticas. Carecen a menudo de un contenido político pero el modo en que da a conocer su trabajo les confiere, per se, una dimensión social. Sacar la poesía hasta la calle expresa de una forma implícita el deseo del poeta de devolvérsela a la gente.


Versos del poeta vasco Batania.
Versos del poeta vasco Batania.
Sobre las paredes de las oficinas bancarias
Otro conocido ejemplo de los nuevos canales y soportes de los que la poesía se está sirviendo para salir al encuentro de la sociedad es el que proporciona el trabajo del poeta vasco Batania-Neorrabioso, quien durante mucho tiempo compatibilizó la publicación en las redes sociales con la divulgación de sus versos sobre los contenedores de basura y sobre las paredes de las oficinas de los bancos. Aunque Batania se declara ajeno a cualquiera de estos nuevos movimientos, ha terminado -probablemente a su pesar-, por convertirse en un santón de esta poesía social de nuevo cuño. Nadie duda en situarlo en el furgó de cabeza de la nómina de creadores más brillantes de esta generación de descastados, junto a otros nombres influyentes como Ana Pérez Cañamares, Antonio Orihuela, David González, Gsús Bonilla, Jorge Riechmann, Enrique Falcón, David Trashumante o el ya citado Felipe Zapico.
En última instancia, le han robado la poesía a los entornos académicos; la han desalojado de cualquiera de las torres de marfil donde eventualmente pudiera todavía resistir, arrogantemente ajena al desastre provocado por la recesión. Muchas veces, sin saberlo, se han inspirado en las clásicas estrategias del terrorismo poético formuladas por el ensayista norteamericano Hakim Bey a principios de los noventa (hoy denostado entre muchos anarco-sindicalistas). Entre sus pasquines del anarquismo ontológico (1990), Bey proponía servirse de “poemas garabateados en los lavabos del juzgado, de pequeños fetiches abandonados en parques y restaurantes; de arte impreso en fotocopias colocado bajo el limpiaparabrisas de los coches aparcados; de consignas en grandes caracteres pegadas sobre las paredes de los patios de recreo o de cartas anónimas enviadas a destinatarios conocidos o al azar”.



Han desalojado la poesía de cualquiera de las torres de marfil donde eventualmente pudiera todavía resistir

Y es que, premeditada o inconscientemente, algunos de estos poetas libertarios -sobre todo, los de los entornos más orales- conectan más con Bey, con los padres del realismo sucio o con iconos norteamericanos del “spoken word” como Gill Scott Heron -autor de "La revolución no será televisada"- que con los referentes de la poesía social del siglo pasado. A diferencia de algunos de estos últimos, la nueva generación de creadores no trabaja ya para “el partido”, sino en contra de todos los partidos. Un aforismo de Batania concreta la atmósfera política dentro de la que se desarrolla su trabajo: “El comunismo cree; el anarquismo crea”.

“El 15-M fue un revulsivo a cuyo remolque surgieron muchos libros de poesía reivindicativa. Durante el siglo XX, estaba todo mediatizado por “el partido”. Ahora se ha producido una fractura entre quienes simpatizan con la formación morada y quienes como yo, vamos por libre, o por la senda libertaria”, sostiene Zapico.

En cierto modo, este movimiento es a la poesía lo que el punk fue al rock sinfónico. De la misma forma que Syd Vicious descubrió que no era imprescindible saber tocar el bajo para subirse a un escenario, muchos han aprendido a armar sus rimas partiendo de la base de que lo importante es participar o lo que es lo mismo, hacer uso de la palabra. Visto así, la provocación es el poema, cuyos límites se confunden a menudo con el del propio recital, que adopta la forma de espectáculo.

Gsús Bonilla
Gsús Bonilla (Barber)
La poesía es sexy
Una parte significativa de esta nueva poesía es deliberadamente anti académica y, a veces, también, fácil. Esto no es, a juicio de los poetas, necesariamente malo, especialmente si se considera que una de las finalidades del movimiento -si es que existe como tal- es extender el uso de la palabra o, mejor todavía, persuadir a la gente de que la poesía es sexy.

Los que escriben ahora no son cuatro intelectuales de la gauche divine haciendo suya la voz del paria porque la intelligentsia, tal y como se entendía, ha muerto. Hoy los poetas son los parias; los poetas son tú. Y lo que es más importante aún, “la poesía ya no es un vehículo para hablar de la miseria, sino para operar sobre ella”, asegura David Trashumante, heterónimo del riojano David Moreno Hernández (Logroño, 1978), uno de los autores presentes en las citadas jornadas sobre poesía y movimientos sociales celebradas el pasado año en la Casa Invisible de Málaga.

Uno de los organizadores del encuentro, Alejandro Ruiz, cree que sería ingenuo pensar que un fenómeno tan minoritario tiene la capacidad precisa para provocar transformaciones significativas del sistema. “A pesar de ello, estamos convencidos de que los poetas podemos colaborar con los movimientos sociales investigando los procesos subjetivos que conducen al cambio dentro de una persona”, asegura.

“Por ilustrarlo de un modo más concreto, la idea no es denunciar sólo la injusticia que sufren los afectados por las hipotecas de la PAH, sino poetizar su experiencia personal y el dolor que ello entraña. Muchas de las personas que acuden en busca de ayuda se avergüenzan de la pérdida de su vivienda porque lo perciben como un fracaso personal y sienten que tener que acudir a una casa de okupas en busca de ayuda les sitúa entre lo más bajo de la sociedad. La poesía convenientemente humanizada brinda herramientas para mostrarles las causas políticas de su descalabro y para que perciban oportunidades de implicarse en la lucha allá donde sólo veían roña. En tal sentido, entendemos la poesía como una forma de investigación, antes que de expresión”.

David Trashumante.
David Trashumante.
Bukowski conoce a Bertold Bretch
En palabras de David Trashumante, existe una clara conexión entre la llamada poesía de la conciencia crítica con la de la experiencia. Gente como Karmelo Iribarren o Roger Wolfe allanaron el terreno al desacralizar la lirica. “Cierto es que orillaban por sistema la política para poner el acento en sus experiencias individuales, pero el giro formal que dieron hacia el coloquialismo fue, por así decirlo, uno de los primeros pasos del proceso. La poesía dejó de retratar y proyectar lo excelso cuando se pobló de fracasados.

A partir de ahí, otros creadores dieron una vuelta más de tuerca y se enfangaron cuando comenzaron, además, a interesarse por lo que sucedía en torno suyo”, afirma Trashumante. No existen fechas precisas de cuándo se dio este paso al frente, pero hay un acuerdo casi unánime acerca de que muchos de los poetas que frecuentan la llamada poesía de la conciencia crítica se reconocieron como grupo a través de Voces del Extremo, de Antonio Orihuela. Tanto a este como a Falcón se les atribuye la paternidad más inmediata de este, por así decir, “niño bastardo”.

“A diferencia de lo que ocurría en los cincuenta, esta nueva generación de creadores procede de entornos rurales, de barrios marginales o, en todo caso, de estratos sociales humildes”, añade Trashumante. No escriben desde las alturas ni desde la empatía que les provoca el dolor de su pueblo porque ellos mismos forman parte de ese pueblo y de ese sufrimiento.

Desempleado y poeta
Este es el caso, por ejemplo, de Gsús Bonilla, un desempleado de larga duración, paleta de profesión, que ha encontrado en la poesía una forma de aliviar sus propias circunstancias personales. “Rememoro el silbido de la pelota de goma, el vacío de la cuenca del ojo [...]”, escribió Bonilla en Comida para perros, probablemente, el primer poemario español de la historia dedicado a la policía anti disturbios.

“Es el quinto año que llevo en el paro y cobro cuatrocientos euros. Ya he dejado incluso de sentir ira. He pasado del odio al pasotismo. Pero obviamente, es complicado separar estas situaciones tan complejas que hemos vivido en propias carnes de tu propia producción literaria”, dice Bonilla.

El poeta colabora actualmente en un proyecto conocido como Caja de Resistencia, una revista semestral gestionada de manera asamblearia cuyo objetivo principal es reflejar, potenciar e impulsar la poesía crítica. Para ello, la revista ofrece tanto poemas en verso como propuestas de poesía visual y escénica, así como una sección dedicada a la reflexión teórica mediante conversaciones o ensayos. Uno de los padres del proyecto -Alberto García Teresa- es también el autor de la hasta ahora única tesis que trata de explicar este nuevo amanecer de la poesía crítica española. Si hay un libro que, a su juicio, marca un hito en el nacimiento de este género ese es Gallos de Bagdad (Fernando Beltrán).

Mención aparte entre los adalides de estos cambios merecen toda una generación de poetas conectados a la vertiente más oral de la creación. Concretamente, junto a la poesía de la conciencia crítica, han surgido dos tendencias nuevas que han enriquecido el panorama. Una de ellas son las “jam” y la otra, los llamados “slams” de poesía.

Los “slam” son un genero de literatura oral donde se mezcla la poesía y la interpretación en un formato de competición en el que los "slammers" o “poetas-concursantes” intentan ganarse al público con su texto, su voz y sus habilidades escénicas. Las actuaciones duran hasta tres minutos y el público interviene como jurado. Se trata de una suerte de espectáculo que cuenta con ligas estatales e internacionales tanto en Estados Unidos como en Europa.

En España, ya son veintiséis las ciudades adheridas al campeonato nacional de Poetry Slam. Los primeros se celebraron en 2001, en el Margarita Blue de Barcelona. A partir de 2010, esa misma ciudad comenzó a albergar una liga regular. En torno a estos circuitos han destacado ciertos poetas como Dante Alarido o Marçal Font i Espí, ganador de las ediciones de 2010-11 y 2011-12, además de campeón de España, en 2011, y semifinalista de la Coup du Monde de Paris, en 2012.

El punto de arranque de todas estas nuevas manifestaciones de la lírica fue la actividad poética de la generación beat, de la que a su vez surgieron, por ese mismo orden, el “spoken word” y más tarde, el hip hop. A diferencia de la poesía crítica, la producción de los slams y de los jams suele estar mucho menos politizada. Claro que el hecho de que concentren sus esfuerzos en darle visibilidad a la palabra ya le confiere, de por sí, una utilidad social.

Aparcando los prejuicios
Aunque por una vía diferente, también esta comunidad de creadores han logrado abrirle un hueco a la poesía fuera de los espacios académicos y tradicionales. Además, estas diferentes líneas de trabajo no son necesariamente incompatibles, ni exigen una exclusividad inquebrantable. Muchos son los poetas que van saltando de unas a otras.

Así, por ejemplo, el mencionado Font i Espí, claramente bregado en el circuito de los slam, ha divulgado parte de su producción a través de las redes sociales o los libros, del mismo modo que una de las poetas de la conciencia crítica más influyentes del momento, Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968), se ha servido a menudo de soportes diferentes al de la palabra escrita para dar a conocer sus poemas.

Lo que comparten todos ellos es la atmósfera de su trabajo abiertamente hostil a lo académico y a menudo, también, una actitud personal libertaria que no todos proyectan en sus obras. “Ni con la poesía ni con el 15M, hemos conseguido derrocar al emperador”, asegura Pérez Cañamares. “Pero ahora sabemos que todos los emperadores están desnudos. Y eso significa que ya no tienen poder en nuestras conciencias. Hemos empezado por el principio. Ese principio que olvidaban los que querían derrotar al emperador para poner otro o ponerse ellos. Ponedle a esto los calificativos que queráis. Yo, como estoy leyendo a Thoreau, lo llamaré "espíritu libre". No es una meta, es un humilde camino”, concluye la poeta canaria.


*Información originalmente publicada en Público el 08/10/2016

© Copyright por Ferran Barber & Público 2016

Responsive Full Width Ad

Copyright © Alien Karma 2016 AlienKarma, Diseñado por AMOR DE PIXEL.